Ciudad Victoria, Tamps. a Domingo, 20 de Mayo de 2012
"El Charro” estaba perdido en el alcoholismo, tanto que su señora madre llegó a pedirle a dios que se muriera, porque ya no lo quería ver sufriendo...
Anibal Martínez
Martes, 22 de Septiembre de 2009
Foto: elreporterodetamaulipas.com "El Charro” estaba perdido en el alcoholismo, tanto que su señora madre llegó a pedirle a dios que se muriera, porque ya no lo quería ver sufriendo.
El ir de una cantina a otra, era la rutina de El Charro, cuyo apodo le viene por la forma de sus piernas.
Llegó a beberse el contenido de frascos de lociones y perfumes, por su contenido de alcohol, y día tras día caía más al fondo.
Benito, su nombre de pila, es originario del famoso barrio “El Pitayal”, recuerda como se quedaba “botado” en cualquier parte.
No trabajaba, pero en la cantina siempre había un camarada que “le disparaba” una copa.
Comenzó su carrera en la bebida a los 12 años de edad, vivía en el 20 Veracruz.
Lo recuerdo porque frecuentaba mucho la cantina “El Salón Monterrey”, que aún permanece en el 20 Abasolo, yo vivía en el 20 y 21 Carrera Torres.
En mi mente está como un tipo sucio, siembre beodo, muy saludador y hasta buena gente.
A los pequeños nos alegraba el día con sus payasadas.
“Ese –Charro, ese Charro-“le decíamos y vacilaba con nosotros.
El pasado viernes me lo encontré en la Taquería “La Especial” del 19 y 20 Carrera Torres, nos reconocimos, un saludo y fuerte abrazo sello nuestro encuentro.
Tenía años de no verlo. El cambio me sorprendió. Mientras esperábamos el pedido de los tacos, las gorditas y las tostadas, platicamos.
Yo sabía que se había alejado de la bebida.
Estuvimos dialogando cerca de 25 minutos.
Ahí me hizo saber el sufrimiento que le hizo a su mamacita por la forma de empinar el codo.
También que supo que, o paraba de beber o se moriría en cualquier momento por el exceso en el consumo de las bebidas etílicas.
-Me espanté una mañana cuando comencé a escupir sangre. Creía que iba a ser pasajero, pero los días trascurrían y seguía sufriendo lo mismo- me cuenta.
-Me llevaron con el Doctor Carlos Delgado, el me la puso muy fácil cuando me dijo “le paras de tomar o morirás pronto-
Muchas veces fue llevado al consultorio de ese afamado doctor, pero en una ocasión le habló molestó.
-Ya no te voy a atender, porque cada que vienes me corres a la clientela por los desmanes que haces- le dijo.
Le valió lo dicho por el doctor Delgado y comenzó a reaccionar y darse cuenta de su enfermedad.
No sabe como, pero un día llegó a Alcohólicos Anónimos, y su vida comenzó a trasformarse.
Dejo de beber hace 20 años, y desde entonces no ha probado una sola gota de alcohol.
-Cuando pasaba por la cantina, mis amigos me gritaban groserías. Se burlaban de mí. Me incitaba a tomar. Todos querían pagar el vino o la cerveza, pero me resistí. Tuve fuerza de voluntad suficiente para no volver a poner en mis labios bebidas con alcohol- señala.
Dice que la religión cristiana también jugó un papel importante en su rehabilitación, porque le ha ayudado a no regresar por ese mal camino.
-Mírame. Sigo acudiendo a alcohólicos anónimos. No debo dejar de asistir. Soy un hombre feliz. Aquellos que se burlaban de mí por que deje de tomar todos están muertos. Tuvieron finales muy triste, porque los abrazó el alcoholismo y ya no los soltó. Que ellos descansen en paz. Yo sirvo de ejemplo en las reuniones de Alcohólicos Anónimos. Doy testimonio cada semana para que aquellos que ahora padecen esa enfermedad, logren su cura. A dios le pido por mi y por ellos. Quiero seguir en paz. Si mi madrecita viviera, sería muy feliz con su hijo “El Charro”- afirma.
Director General: Anibal Martínez
Directora: Georgina Martínez
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